La historia de esta francesa fue la que me impactó y me tiene aquí escribiendo. Me hizo recordar la película "Mar adentro", respecto a los derechos de la eutanasia.
Hacía siete años que Chantal tenía un tumor maligno incurable en la nariz, el que le provocaba fuertes dolores y una deformidad que le quitó los sentidos del gusto y del olfato, y que podría haberla dejado ciega. Hace un par de días un tribunal francés denegó su solicitud a la eutanasia. La opción que le dieron fue inducirle un coma hasta que muriera por inanición -alternativa que ella rechazó argumentando desear una muerte digna-. Luego de la negativa del tribunal, este mismo miércoles fue encontrada muerta en su domicilio de Dijon.
En algún momento ella dijo no querer suicidarse de manera violenta, y su mismo médico había reconocido que su conciencia le decía que debía ayudar a morir a su paciente. Ella ya no aguantaba el dolor de sentir pinchazos en los ojos que ni siquiera la morfina calmaba.
La respuesta de Sarkozy a su petición fue una propuesta a que aguardara “otra opinión médica para garantizar que todas las vías actuales de la medicina habían sido exploradas”. Por su parte, la ministra de Justicia francesa, Rachida Dati, declaró claramente que “la medicina no está ahí para administrar sustancias letales”.
Imagino que se cansó de esperar... Qué tremendo.











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